Agosto 18, 2017

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¿Cuáles son las cinco tecnologías que van a cambiar el transporte urbano en los próximos años?

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Santiago tiene mucho que perfeccionar su relación entre el desarrollo tecnológico y el transporte público. Si bien el uso de la Tarjeta Bip! en el sector implicó una dinámica moderna en la fórmula de pago, lo cierto es que su perfil sigue siendo muy limilitado y aún queda mucho camino por recorrer.
Por ejemplo, la capital tiene la menor cantidad de puntos para cargar la citada tarjeta, en relación a la cantidad de habitantes, siendo éste uno de los aspectos primordiales en los que la tecnología puede implicar un aporte más profundo en un futuro cercano.
Para el gerente corporativo de la División Servicios TI de la empresa Sonda, José Orlandini, “la utilización intensiva de tecnología va a apoyar sistemas de transporte intermodal eficientes, considerando -además- que las personas acceden en mayor cantidad a dispostivos electrónicos como los smartphones”.
Los celulares cada vez más desarrollan funciones que superan los simples contactos telefónicos. Aprovechando esas nuevas características, se manejan al menos cinco nuevos desarrollos tecnológicos que pueden facilitar el uso del transporte urbano en la capital chilena.

1. Usuario, el centro de las aplicaciones
Hasta ahora, los sistemas tecnológicos existentes en el transporte público de América Latina se centran en la función que cumplen. Sin embargo, lentamente estos sistemas van a centrarse más en el usuario, unificando la visión que una persona tiene de todos los sistemas de transporte con los que se puede desplazar por la ciudad.
Eso significa que los nuevos sistemas van incluir automóvil, estacionamientos, bicicleta, viajes a pie, transporte público y privado, carpooling y otros, incorporando datos de tráfico, precios de carreteras urbanas e índices de contaminación y eficiencia energética de cada una de las alternativas elegidas.
De esta forma las nuevas tecnologías van a permitir que cualquier persona pueda desplazarse de la mejor manera posible en las ciudades, eligiendo sus propios parámetros de precio, tiempo de viaje y seguridad, entre otros aspectos.

2. Conducción autónoma de vehículos
Si bien aún faltan varios años para que los automóviles sin conductores se masifiquen, la verdad es que la próxima generación de trenes urbanos sí avanza en esa dirección. Es decir, serán conducidos a través de programas informáticos y no por personas.
Un computador ya es capaz de analizar todas las variables, pudiendo avanzar, detenerse en las estaciones y también parar en situaciones de riesgo.
En la misma dirección avanzan buses y camiones interurbanos, los que –lentamente- exhiben apoyos o soportes automáticos para la dirección de los vehículos. Así, próximamente los conductores van a recibir advertencias en torno a varios tipos de peligro (estados de la carretera, atochamientos, accidentes).
Con el correr de los años esta “asistencia” de conducción irá tomando cada vez más decisiones (por ejemplo, frenar en caso de colisión inminente), hasta llegar a conducir de manera totalmente autónoma.

3. Pago con tarjetas bancarias
Mucho se piensa que las nuevas tecnologías en el transporte desplazarán el uso de tarjetas para el pago, pero lo cierto es que eso va a tomar su tiempo.
Chile seguirá la tendencia mundial en este punto: es decir, las tarjetas no sólo van a servir para el pago del transporte, sino que también podrán ser utilizadas como tarjetas bancarias inalámbricas (tecnología EMV, que ya varios bancos están emitiendo en el país).
Este sistema se basa tanto en tarjetas de débito como tarjetas de crédito. Mensualmente, en su estado de cuentas, el usuario recibirá el cobro correspondiente a la utilización de transporte público.

4. Pago con dispositivos móviles
La tecnología disponible en smartphones y dispositivos móviles, permite que operen como una tarjeta de crédito, de débito o tarjeta Bip! con los elementos de seguridad que se requieren.
Por ello, en los próximos años se va a apreciar una importante masificación de aplicaciones que permitirán el pago de transporte –y de todo tipo de servicios– solamente acercando el celular al validador o al POS del comercio.
Incluso los bancos vana a incorporar esta tecnología para retener a sus clientes, lo que catapultará su uso.

5) Puesta en marcha de un sistema de “tarifa justa”
Varios países europeos optan por un aspecto primordial en el transporte urbano: que los usuarios cuenten con variados planes de uso y de pago.
En ese sentido cuentan con pases mensuales o semanales, o dos viajes al día por mes, o paquetes de viaje circunscritos a ciertas áreas, entre otras.
Se trata de un concepto de nombre atractivo: “tarifa justa”. Y consiste en que a final del mes, se suma lo que el usuario pagó en transporte público y si existiera un plan que hubiera sido más conveniente, se le devuelve la diferencia.
Así, se asegura que el usuario siempre haya pagado en el mes la tarifa más conveniente posible.

Fuente: http://www.innovacion.cl




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